lunes, 16 de enero de 2017

El entrenamiento. Fernando Casas Baeza, 1979.

Muy posiblemente, y tal y como apunta el autor de este artículo, el entrenamiento sea uno de los factores más olvidados o peor desempeñados por los colombófilos. El gran olvidado, ninguneado por unos, incomprendido por otros.
 Mi opinión al respecto es que gran parte del éxito reside en ese quehacer diaro, en esa alimentación enfocada a ese gasto energético periódico, sin perder de vista en que momento de la temporada estemos.
Algunos afirmarán que volar una hora es suficiente. Y puede no faltarles razón, pero para mi las cosas no acaban con algo que sea simplemente suficiente. Yo quiero más. Esto ya lo dejo para cada uno y la respuesta que quiera darse a sí mismo.
 Y si ese vuelo se pude lograr de una forma espontáneamente programada, mejor que con bandera, pero debemos utilizar todos los instrumentos que estén en nuestra mano para lograr lo que queremos y en ello tiene mucho que ver la alimenatción, el método, la experiencia de temporadas pasadas, trucos de cada uno, etc,  sin traspasar la línea de lo que deja de ser sensato.


El entrenamiento, cuando variables como las instalaciones del palomar o una buena selección previa están logradas, se me antoja absolutamente fundamental. Gestionar este aspecto no es asunto baladí.
En ese vuelo diario las palomas hablan, lo dicen casi todo, nos desvelan respuestas que de otro modo sería complicado conocerlas. Si prestamos algo de atención, con el tiempo nos daremos cuenta de las señales que nos envían. Un ejemplo: 
Hay palomares donde uno pasa cerca de ellos, y puede observar a ese bando volar por un rato. En algunos casos es casi matemático. Las palomas no están en perfectas condiciones, las palomas no son alimentadas adecuadamente, o las tricomonas han hecho acto de presencia, puede ser cualquier otra cosa. No hay esa alegría en el vuelo. Es un vuelo lento, circular, pausado, lastrado. Si uno quiere verlo, eso está ahí. Pueden incluso volar tiempo en esas condiciones y no estar mal ni a la mano ni a la vista, pero si fueran mis palomas, estaría alarmado. Lo grave es que los hay hasta contentos. Esa es la diferencia.
Lo interesante del artículo es que nos revela como se fueron superando obstáculos  que hoy en día, están en la mayoría de los casos más que archivados o en vías de ello, la dietética, las instalaciones, etc, pero en el texto parece dar  a entender como  gran ausente al entrenamiento. Creo que sigue siendo el gran incomprendido.  
 




Pabs.