domingo, 3 de diciembre de 2017

Una apuesta de 1072 km.

  Buenos y muy fríos días. Esto sí tiene pinta de otra cosa. ¡Vaya frío, amigos!. Me diréis que soy un exagerado. Tenéis toda la razón, pero para mi esto ya es frío. 
 Por lo visto y escuchado, en el Club la mensajera Mahonesa se enjaula mañana para una suelta desde la isla vecina. Uno da un paseo una mañana como la de hoy, levanta la mirada, y observa el termómetro digital que hay en la esquina. ¡3 grados!. Suficiente para mi.
Este tipo de sueltas naturalmente que pueden salir bien, pero no es ni el momento ni las formas. Me he caracterizado por ser un gladiador seleccionando  animales, pero siempre bajo los dictámenes de ciertas normas que no necesitan ser positivadas para guardarles el debido respeto. Hay que acelerar cuando se puede acelerar. Cuando lo que tienes a la vuelta de la esquina son curvas, no tiene ningún sentido hacerlo. Creo que me entendéis.

 Hoy me envía el amigo Iván un texto que yo desconocía. No la gesta de soltar desde Menorca, de eso leí mucho en su momento, sino el texto en cuestión. Muy interesante todo lo que en él se dice. Lo que yo tenía entendido es que llegaron 3 ó 4 palomas, pero lo que desconocía, es que en control sólo fue una. Sea como fuere, aquellos tiempos donde osados colombófilos tenían una pasión desmedida por romper fronteras, son irrepetibles.
 Os recomiendo su lectura.




PabS.

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