sábado, 22 de julio de 2017

WIN MULLER.

 Un grande de las largas distancias.

   El mensaje sigue siendo el mismo, pero ya no me apetece comparar. Cada día que pasa, pierde parte de su sentido hacerlo. ¿Para qué?. Disfrutemos de todo el pack de la colombofilia en su conjunto.

  Hoy, algo más sosegado que ayer, me reconozco más abierto y menos radical en ciertas materias. Tengo, quizá, menos alergia a todo lo que huele a norte, y soy más ecuánime en mis reflexiones (quiero creer que es así). O quizá resulta  que  este encabezamiento
me ha quedado perfecto para el artículo, jajaja...Creédme, nada es negro ni nada es blanco.
 Generalmente uno tiene la posibilidad de hacerse con el pozo de la sabiduria en propiedad  con el paso de los años. En nuestros incios somos pura fuerza, con el tiempo, la técnica tiende (tendría) que aparecer.


  De Win Muller, tras la lectura de varios de los escritos que hablan de él, y de haber estudiado sus resultados con detalle, estamos en presencia, sin duda alguna, de un grande de la colombofilia de las distancias extremas.
  Nada ni nadie es perfecto, pero la digestión del texto, con algún punto de fricción con respecto a mi planteamiento colombófilo, no deja de ser una exposición fantástica de un sistema y colombófilo con resultados extraordinarios, y lo más importante, muy continuados en el tiempo.


  La cebada, el ayuno, no son pocas las cuestiones con las que no comulgo, pero indudablemente hay muchos caminos que conducen a Roma.
 Fijaos, como en otros artículos que he colgado recientemente,  se habla de la selección con mayúsculas, recurriendo en muchos de ellos, con mano firme, a la elminación de palomas. Jamás estaré de acuerdo con esas "formas". En lo personal no sacrifico palomas, por la sencilla razón de que no es mi estilo, y por otra, no me hace falta. Aquí no. Eso me diferencia de los portugueses Barros, Muller, etc...si ellos volaran aquí, rápidamente se adaptarían a la nueva situación. Una que no permite esas licencias porque la propia naturaleza hace ese trabajo por ti. Aquí debes dejar trabajar a la naturaleza, que la selección natural haga su trabajo. Como estamos hablando de gente inteligente (los campeones lo son) no tengo dudas que modificarían sus formas, pero tengo claro que su bandera seguiría siendo la SELECCION.

Como colombófilos nos encanta leer el manejo, el arte de otros, pero a la hora de la verdad, no somos iguales que ellos. No seleccionamos ni nos acercamos a esos niveles de exigencia. Ese es el cometido de todos estos artículos, que entendáis esa imperiosa necesidad y la llevéis a buen puerto en la medida de vuestras posibilidades.  


 No pierdo de vista que todas estas exposiciones tienen siempre un indudable componente comercial, donde miden con gran habilidad el discurso que transmiten, que debe sorprender a quienes va dirigido, pero, a pesar de ello, ejemplifica muchas verdades que son denominador común en todos los textos de cuña propia o de otros que voy acercándoos por aquí. 

Artículo del incombustible José Pereiro Francés, extraído de la Federación Colombófila del Principado de Asturias http://www.colombasturias.es/win-muller/


WIN MULLER.




 

El pasado 16 de Octubre, en León, expuso Win Muller de forma inequívoca sus saberes colombófilos y sus intenciones deportivas. Nos pareció a todos un hombre tremendamente disciplinado, que conduce su colonia de forma minuciosa y que diseña su quehacer sin fisuras. Como todo el mundo sabe, su objetivo pasa por conseguir que sus palomas compitan con éxito en las mas prestigiosas sueltas del gran fondo internacional. Lo hace utilizando machos y hembras en viudez y con un equipo de hembras al natural. Quedó explícita en la presentación su condición de profesional desde que en 1989 se constituyese el tándem Eijerkamp-Muller y la total dedicación de su familia al “trabajo” que su gran colonia necesita para poder estar en lo mas alto de la colombofilia.
En su palomar cada una de sus palomas debe ganarse duramente el derecho a poseer un posadero. Y cree que la razón de todo su éxito se debe a que posee palomas de calidad. Todo aquél que pretenda destacar en colombofilia está abocado al fracaso, dijo, si no tiene en cuenta esta premisa fundamental: es necesario tener “palomas buenas”.
Su temporada de concursos abarca los meses de Junio, Julio y Agosto. Necesita, por tanto, palomas que se adapten a volar las largas sueltas del gran fondo (1132 Km le da el Barcelona) en una época en la que el calor aprieta mas de lo que sería deseable para este tipo de eventos. Después de 29 años de estricta y extrema selección, cree que los animales que posee se adaptan perfectamente a esas exigencias. 


METODOLOGÍA.

  Para pasar el invierno sigue a pies juntillas los dictados de la naturaleza y mientras los árboles de los alrededores estén desnudos, sus palomas van a  permanecer encerradas en el palomar, descansando. Este lento acopio de vigor y de energía va a permitirle recoger, en el momento oportuno, los exquisitos frutos del verano. Así pues, al llegar al mes de Noviembre sus palomas son privadas de libertad, aunque mantiene machos y hembras juntos hasta que comienza el año nuevo. La viudez, cree, es un sistema que exige mucho al sistema nervioso de las palomas, y es necesaria esta “vuelta a lo natural”, que compense el estrés de la época de concursos. Una vez acabada la muda, ya en pleno invierno, separa sexos y ofrece comida con un ¡90%! de cebada. No quedó explicito qué tipo de comida ofrece durante la muda. Inmediatamente después de separar sexos, en Enero, somete a su colonia a una estoica “cura de limpieza”. Durante toda una semana se ahorra los dineros de la manutención y solamente les ofrece a sus palomas agua pura. Ayuno completo que él considera un magnífico método para “limpiar de toxinas el interior de sus palomas”. Pero no sólo es con fines terapéuticos por lo que pone en práctica este método. Hay una segunda intención selectiva detrás de todo ello: las palomas son palpadas antes y después de la “purga” y aquellas que pierdan complexión, las que adelgacen y no estén en condiciones similares a las de antes del ayuno, van a ser eliminadas sin ningún tipo de mala conciencia pues, probablemente, “no sirvan para volar el Barcelona”. Después de 25 años de llevar a cabo, temporada tras temporada, este tipo de selección, su colonia tiene hoy en día toda la fortaleza y el vigor que se necesitan para afrontar con éxito las larguísimas sueltas del gran fondo y así es que… “ya no cambian”. “Mis palomas no son de las que se quedan paradas en el tejado de un campanario, cansadas,  cuando vienen de regreso de una suelta” dijo en algún momento de su intervención.

  Al llegar la Primavera, los futuros voladores comienzan la obligatoria cría que precede a la viudez. En la primera semana de Marzo se abandona la cebada por un momento y las palomas reciben “comida fuerte” y 14 días consecutivos de vitaminas. Todavía no hace calor en Holanda por esas fechas y las vitaminas no corren el riesgo de degradarse en el bebedero. Con esta medida, pretende Muller que sus palomas tengan la oportunidad de recuperarse del duro invierno y que, al aparearse, todo ruede perfectamente. A los 3 días de haber juntado las palomas, las parejas ya están prácticamente hechas y estables y reciben entonces una primera cura de 7 días contra tricomonas, a la que siguen 3 o 4 días de vitaminas. Utiliza Ronidazol o Emptryl para las tricomonas y varia cada año de producto. Cuando empiezan a incubar, recurre de nuevo a la cebada para evitar gorduras innecesarias y, en cuanto los pichones alcanzan los 3 o 4 días, se sustituye por comida de cría para garantizarse una buena tanda de pichones. Con 14 días de vida, el mas pequeño de los dos se queda en el nido con su padre mientras que el mayor va a irse con la madre al suelo del palomar de las hembras, sobre la paja. Con esto consigue que los futuros voladores sufran una primera separación “poco traumática” y, de paso, consigue que las hembras se aquerencien mas fácilmente a su nuevo palomar. Llegado a este momento afronta los primeros entrenamientos y tanto machos como hembras van a ser encestados -sin ningún tipo de aproximaciones previas-, a 100, 150, y 300 Km, permitiéndoseles tan solo un breve encuentro a la llegada.
Al encestar para 300, los pichones se pasan al palomar de pichones y las adultas se quedan, provisionalmente, viudas. Se envía entonces a todo el equipo a la suelta de Orleáns (400 Km) y a su regreso vuelve a permitírseles una segunda postura. Pero tan pronto como aparezca el 2º huevo en la tartera, las parejas son separadas definitivamente y da comienzo, ya, el viudaje total. Con esta forma de proceder consigue varios objetivos: que sus palomas conserven sus plumas durante mas tiempo, que la totalidad de sus palomas entren en competición y sean testadas en la cesta y que, de alguna forma, el vínculo de pareja prime sobre la naturaleza de las hembras y sean más difíciles los emparejamientos entre ellas y la aparición de huevos y más huevos en su palomar, con lo que se daría al traste a todo el buen funcionamiento del sistema. El diseño del palomar de las hembras también juega un papel importante en la consecución de este último objetivo. Posee un pasillo anterior donde comen y beben tras el entrenamiento y un segundo compartimento con posaderos. Este tiene el suelo inclinado de tal manera que las palomas no tienen mas remedio que permanecer, sin otra opción, en su posadero. Las distintas columnas de posaderos están separadas, además, por una pequeña tablilla, la cual impide que las hembras puedan ver a sus vecinas y se apareen “a la vista”. El bebedero, -en el pasillo-, está colocado de tal forma que sólo una paloma pueda beber de cada vez y tan pronto como las palomas se encierran en el compartimento posterior ya no vuelven a tener acceso a el hasta el próximo día, tras el entrenamiento.

  Una vez viudas y viudos, los machos se entrenan una hora por la mañana y otra por la tarde y las hembras una hora y media a última hora del día. El sputnick permanece cerrado durante los vuelos y, aunque al principio puede tener que recurrir a la bandera para espabilarlas un poco, en muy poco tiempo se despreocupa totalmente pues “ya no las ve”. En cuanto les abre la pequeña trampilla entran rápidamente sin demorarse ni un segundo, según dijo. Las hembras comen en esta época cebada 100% y solo la noche previa al enceste van a recibir una “buena comida”. Los machos reciben un 80-85% de cebada  y hasta los 600 Km. sólo van a recibir comida fuerte los 2 días previos al enceste. Considera un buen indicador para predecir futuras hazañas el ver que las palomas “vuelen y coman bien”. Y comentó que en este aspecto no tiene demasiados problemas pues nunca le queda en el comedero ni un solo grano. “Demasiada comida es muy malo para las palomas”, tradujo el interprete alemán. “Siempre deben quedar con un poco de hambre”, dijo. “¡La cebada la comen por el hambre, que si no, la dejarían en el comedero!”. Según su forma de ver las cosas, la mayoría de los aficionados comete el error de sobrealimentar a sus palomas, tanto en cuanto a la cantidad (sus palomas están siempre con un punto de hambre y siempre “comerían más, si se les echase”) como en lo referente a la calidad (cree que se les ofrece “comida fuerte” con demasiada alegría).
Para la prueba de Orleáns sigue encestando sin aproximaciones previas, pero ya las deja juntas un buen rato tras el concurso. Puede ocurrir que las primeras palomas que vayan llegando, al no encontrar a sus respectivas parejas en el palomar, “liguen” con otras e incluso que alguna hembra se vaya con otro macho a un nidal que no es el suyo. Al final resulta que hay bastantes parejas cambiadas pero en cuanto las palomas se recuperan del esfuerzo, vuelven a formarse poco a poco las parejas originales. Cree Muller que este “juego” resulta de muy buena ayuda para estimular y motivar a sus palomas.

Una vez completos los aproximadamente 1500 Km. de vuelos de entrenamiento que él considera suficientes para preparar el concurso, -estamos a 3 semanas del primer enceste de gran fondo-, se hace una nueva cura contra tricomonas y tras 14 días de vuelos alrededor del palomar, en la 3ª semana, las lleva 3 o 4 veces a unos 100 Km. de su casa, -incluso cada día si el tiempo estuviese bueno-, para poner a punto el necesario “instinto asesino”, fundamental para despuntar en la alta competición. Para conseguir una motivación extra, el mismo día del enceste les permite que, a la llegada del entrenamiento de 100 Km, permanezcan machos y hembras juntos, les pone la cazuela en el nido, les echa paja o hebras de tabaco en el suelo e incluso las encierra un rato en su nidal para que se crean que van a comenzar un nuevo ciclo de cría. En esta última semana se les ofrece “comida buena”  a la que añade en tres últimos días semillas pequeñas y una pequeña cantidad de “cinco aceites” con la que moja la comida de la noche y en la que espolvorea una pequeña cantidad de leche en polvo para niños. Surgió la polémica de si este proceder podría ser o no acertado, pues las palomas no pueden digerir la lactosa de la leche. Puntualizó que la escasa cantidad de leche que utiliza (un cacito tan solo) probablemente no llegue a suponer un problema y sí, en cambio, va a mejorar la calidad nutricional de la mezcla, pues mejora el perfil de aminoácidos de la ración. Con esta forma de alimentar, sus palomas comen bien y garantiza que el gasto extra de energía que supone el que la pareja esté junta el último día no sea un handicap demasiado grande. Efectivamente, por la noche, al encestarlas, parece como si su estado se hubiese deteriorado algo pero el cree que, a las pocas horas de estar en la cesta las palomas ya empiezan a parecer otra cosa y a ponerse “como un balón” porque realmente cree que éste es el momento de máxima forma de sus palomas. Hay que tener en cuenta que las palomas permanecerán 5 días en la cesta antes de ser soltadas en Barcelona y que, al haber gastado mucha energía el día del enceste, los días siguientes van a comer muy bien con lo que el día de la suelta se encontrarán en perfectas condiciones. Y ahí están los resultados para corroborarlo.

  Tiene Muller, además, un equipo de palomas al natural donde sólo compiten las hembras. Son sometidas a un régimen de entrenamientos similar al de los machos viudos, es decir, vuelan cada día alrededor del palomar una hora mañana y tarde, hacen el mismo plan de sueltas de preparación y, la semana que precede a las sueltas importantes, también hacen las 3 o 4 sueltas de motivación desde 100 Km, aunque, en este caso, con los machos esperando por ellas en el palomar. Incluso les prepara la misma mezcla que a los viudos (80% de cebada), si bien está durante todo el día a su disposición con lo que se garantiza que no dejen de comer porque estén incubando. La última semana rebaja la cebada al 50% y los dos últimos días ofrece 100% comida de concurso. Con esta forma de proceder consigue modular la forma de sus palomas, ajuste que considera “de lo más conveniente” pues “No puedes mantener un 100% de forma durante toda la temporada”. El diseño del programa que realiza va encaminado a conseguir un óptimo estado de forma el día de la suelta.
Respecto a la cronología de las puestas, las cosas se hacen dé tal manera que el día del enceste para Barcelona sus palomas al natural dejen en la tartera pichones de 2 días de vida, que el día de la suelta tendrán 7 días. De esta manera, opina, la papilla que producen en su buche, de un altísimo valor nutritivo, va a ser utilizada en su propio provecho. Muchos colombófilos de su entorno, dijo,  encestan sus palomas al natural con pichones de 7 días, en plena forma, pero el día de la suelta, 5 días mas tarde… desafortunadamente para ellos, su estado ya no es el mismo.
Cuando sus palomas al natural llegan al palomar, no encuentran  pichones y se vuelve a comenzar un nuevo ciclo para preparar la siguiente suelta (Perpignan, 5 semanas después). Preguntado al respecto, comentó que sus palomas van a Barcelona subiendo, generalmente, la primera pluma.
 
 

LA CRIA.

Win Muller está convencido que lo más importante para poder conseguir éxito en la cría es tener en la reproducción buenas palomas. Y cree que es más sencillo hacerlo con una sola familia de palomas. Algunos aficionados, dijo, confeccionan en sus palomares una raza indefinida con muchos orígenes y esto… es una lotería. Dice que él ha intentado crear una nueva raza insistiendo siempre con la misma sangre y que después de estar 29 años criando con palomas de la misma familia sigue consiguiendo muchos primeros premios. De hecho, lleva 13 generaciones después de su “superpareja”, y cuando ve los resultados de sus nuevas pruebas, dice no tenerle miedo al futuro.

Explicó que se debe comenzar con una pareja A-B. Con sus hijos A1 y B1, 50% de genes de cada uno de sus padres, hace el cruce padre-hija y madre-hijo y establece dos cultivos diferentes, uno con predominio de sangre A y otro con predominio de sangre B. Observa entonces qué líneas funcionan mejor, evaluando el resultado en los concursos, y escoge para seguir el cultivo a los mejores voladores, es decir, por su rendimiento deportivo, eliminando a los que no rindan. Al poseer las dos líneas de cultivo, hace luego cruces entre ellas. A pesar de hacer una consanguinidad intensiva, fundamentalmente padre x hija o madre x hijo, los resultados en la cesta le resultan satisfactorios. El cruce entre hermanos o medios hermanos no los considera consanguíneo, aunque también puede realizar estos apareamientos si en algún momento lo cree conveniente para el buen desarrollo de su colonia.

A instancias del público reconoció que, en algunas ocasiones, algún animal va directamente al palomar de reproducción sin haber pasado por la criba de la cesta. Son hijos o hermanos de palomas extraordinarias a los que Win “ya les veía en la tartera que eran magníficos”. Así, por ejemplo, la “superduivin” 2481469-75, o el “Golden Breeder”, 2174352-87, hermano puro de la saga de las Madonas y que también pasó directamente a la reproducción sin haber competido y que resultó ser, como la “superduivin”, un “criador de oro”. A la pregunta del porqué eligió esas palomas a la mano y no otras, o cuáles eran las características “extras” que adivinó en ellas, contestó Win Muller lo que, para el que tomó estas notas, fue de lo más crucial de su discurso: “¡la superpareja salió!, ¡pero… otros cruces no funcionaron!. Si en 2 o 3 años una paloma no da nada en la cría, ¡fuera!, Hay que saber eliminar lo que no vale”. Es decir, selección espartana unida a una  búsqueda incansable de las combinaciones genéticas ideales y, una vez encontradas, aprovecharse del filón y no perderse, no soltar la buena pista de las evidencias. ¿Cuantos palomares son fugaces luminarias en el firmamento colombófilo sólo durante el tiempo que les dura una pareja de cría o un buen volador y luego regresan al mas completo anonimato por no haber sabido tomar en el momento adecuado las decisiones pertinentes?. Aquí está una de las claves, uno de esos sutiles matices que diferencia a los grandes colombófilos.
A la hora de hacer las parejas, cree Muller que las compensaciones no pueden arreglar grandes desequilibrios, o, al menos, que no vale la pena intentarlo. El, en todo caso, intenta hacer sólo “pequeños ajustes”. Tampoco dio mucho pabilo a la teoría de aparear palomas con ojos de distintos colores y al preguntarle mostró, socarrón, un folleto donde salían sus cuatro primeras palomas del Barcelona de este año (6ª, 19ª, 29ª y 54ª internacional entre 28.095 competidoras), todas ellas con el mismo ojo. “Es difícil que yo aparee ojos distintos. ¡Todas mis palomas los tienen iguales!”.


PLAN DE SELECCIÓN.

Cría habitualmente unos 125 pichones para su uso y no hace selección “a la mano” sino solo por criterios de salud. Con tanto pichón, no le duelen prendas eliminar a alguno que esté con mala pinta. “Ya es bastante difícil ganar con palomas buenas y sanas, que con enfermas… ¡Uf!”. Del grupo inicial le quedan unas 100 – 110 para el siguiente año. De yearlings les exige 3 o 4 vuelos de 500 Km. y no se fija en los premios conseguidos. Los vuela en celibato, con lo que, al pasarlos al palomar de viudos con 2 años, van a adaptarse muy bien al cambio. Hubo un tiempo, -por lo que dijo-, en el que volaba a los añeros apareados, pero dejó de hacerlo porque luego tenía problemas de adaptación cuando los cambiaba al palomar de viudos.

  Suelen quedarle unos 70 ejemplares para el 2º año.
En otro orden de cosas, y siguiendo con sus criterios de selección, sus palomas siempre fueron capaces de volar con mucho calor, en concursos con 35 – 38 ºC de temperatura. Son palomas, nos dijo, que siguen volando mientras otras se paran por el bochorno del verano. Para haber podido conseguir esto, simplemente elimina a las que no sean capaces de hacerlo y lleguen con el pico abierto. Este año, sin ir mas lejos, -nos contó-, había 42 ºC desde los Pirineos hasta el Macizo Central francés el día del Barcelona y 10 palomas con su sangre se clasificaron entre los 25 primeros nacionales / 45 internacionales, marca, a todas luces difícil de igualar. Esto es consecuencia de una selección estricta practicada a lo largo de muchas temporadas.
 


Pabs.