miércoles, 7 de marzo de 2018

Pedro Bagur Rossello. (Club Mensajera Ciudadela)

  Pedro Bagur Rossello. No, no tuve el placer de conocerle. Recuerdo en mis inicios,  una de las primeras sueltas en las que comencé a asomar la cabeza, una, en la que solo tres guerreras se atrevieron a atravesar el mar Mediterráneo, y que por la hora que reflejaron los relojes, sin duda, recorrieron el trayecto juntas.
 La mía fue la única en Mahón, Miss Hellín, las otras dos de Ciudadela. Una de ellas, de mi amigo Toni Salord, la otra de Bagur. Esto sucedió en el año 2008, creo que cierto tiempo después, Bagur falleció.
Pedro fue uno de los pioneros de la colombófila menorquina, un hombre, según palabras del propio Salord, elegante y noble, de esos que se hacen querer, y que en sueltas difíciles, como lo fue aquel día de Abril del año 2008, solía mostrar sus manos.

  El día se adivinaba complicado, de esos donde el viento se pone de cara y se respira escepticismo por todas partes. Siempre cabe esa pizca de ilusión que un colombófilo jamás pierde. Jamás olvidaré aquellas patitas arañando el techo de mi palomar, tras más de 12 horas de vuelo para recorrer 530km. Una enorme alegría recorrió mi cuerpo.
Con el tiempo, me di cuenta del valor que tenían aquellas condiciones de vuelo, y como no, aquellas maravillosas palomas que no traía el viento.
Hoy, repasando material aparcado en el rincón de pensar, he dado con este documento que habla de Pedro, y creo merece nuestra atención.







PabS.

domingo, 4 de marzo de 2018

Un olvido imperdonable.

   Recuerdo, como en una ocasión, hace ya algunos años, el inolvidable Márquez me trajo una pichona de regalo, que previamente había introducido en la manga de su gabardina. Se me escapa, si la seguridad en los aeropuertos entonces,  era ya tan minuciosa como lo es hoy, especialmente porque con motivo del atentado de las torres gemelas, todo cambió. El caso, es que aquella paloma viajó en cabina.  Venía en una de esos transportines de cartón, del mismo tamaño que la paloma. "Condesa" era su nombre.

La historia de hoy, es, si cabe, más sorprendente. Al leerla, me lo veía venir, jajaja.
   




PabS.

sábado, 3 de marzo de 2018

Las palomas "BON BOLL".

   Si hace unos días, os acercaba un texto que desmenuzaba los primeros movimientos colombófilos en el archipiélago, allá a finales del siglo XIX, el de hoy, podría dar continuidad a aquella  magnífica joya histórica.
Como si de veteranos de guerra se tratara, estos colombófilos, con mil batallas en su currículum, daban buena cuenta de lo vivido por aquella época. Su visión, sus vivencias, en definitiva, su legado.
Me maravilla como se expresaban, su retórica. Un buen viaje hacia al pasado sin duda alguna.







PabS.

viernes, 2 de marzo de 2018

Colombófilo por un día.




  Por lo general el mes de Febrero es el menos prolífico del año en cuanto a artículos se refiere. Durante este tiempo, se abre una ventana, que dura unas semanas y que resulta absolutamente determinante en el devenir de la temporada de plumas.
Y este año, no es diferente, aunque en realidad, algo sí, para que negarlo. Acudir a menos sueltas te exige menos.
 Han sido unos meses en los que me ha sucedido de todo. Desde palpar en mis propias carnes lo que es el famoso adenovirus, mi historia, situaciones esperpénticas y un larguísimo etc. Tras todo esto, y a pesar de ello, lo volví a hacer. Las palomas están en un estado ascendente, de los que uno gusta disfrutar cada segundo que dura. Verlas volar, tocarlas en estos momentos, es magia para mis sentidos.

  Aunque no todo es lo que parece, o sí. Sin ir más lejos,  en el  enjaule de mi primer Formentera, tuve la oportunidad de tocar algunas palomas de varios compañeros, y en ese estéril manoseo, uno detecta grandes diferencias entre la preparación de unos y otros. Hasta aquí todo normal. Pero no es nada difícil engañar a la mano. Hay palomas que presentan un gran aspecto pero es irreal, otras en cambio su aspecto la delata, está que se sale, pero en cambio no fue iluminada por la varita que bendice a las palomas extraordinarias. Sólo el  avezado colombófilo y por lo general, sólo en su casa,  posee una medida aproximada de donde se encuentra él y sus pupilas.

Hace dos semanas solté desde Consell (unos 130km) 104 palomas, en grupos de 15/20 palomas. Menos un ramillete de unas 30, el resto, ya había estado allí hacía un mes. El virus lo paró todo, hasta el punto,  que si éste se hubiera declarado tres o cuatro días antes, no habría volado este año, por razones de tipo burocrático. Quedaba la duda, razonable,  de si habría palomas "tocadas". La sensación era que muy muy pocas, pero las había, aunque me preocupaba más si cabe, las que no daban ninguna señal negativa.  De 104, al final del día pude contar 94. Vacié el palomar, todas tomaron parte.

La semana pasada, tras descartes de palomas heridas de halcón, plumas, etc, volví a la carga con 90 palomas. 27 de ellas repetirían Consell (Mallorca), el resto, hasta un total de 63 irían por primera vez a Formentera (273km).
La suelta de Consell se alargó casi dos horas. Llego el bando sin deshacerse. Buen test.

En la suelta de Formentera, tenía claro que las iba a pasar "canutas", pero no por la distancia. En primer lugar, porque las palomas este año no van afiladas como años anteriores. Las adultas iban tan sólo con el Consell de la semana anterior, y el resto de yearlings llevaban dos Consells. Por lo general antes de pasar por Ibiza, suelo darles 3 ó 4 Incas, algunas reciben más.

Por otra parte soy de los que no enseña a las palomas a beber, porque no creo en esas cosas. Son animales tremendamente inteligentes, y en ese proceso suelen graduarse en las noches de cesta de Inca. El problema este año es que a Consell me voy con mis cestas y las palomas llegan por la noche, y son liberadas por la mañana sin beber. Este año no lo puedo hacer de otro modo. Así, con este panorama, el proceso de aprendizaje tiene lugar en Formentera. Tengo y tenía muy presente este dato. El año que viene es algo a corregir , dada la nueva situación.

Todo esto es lo que menos me preocupaba. Si os soy sincero, el arrastre es el mayor enemigo al que me enfrento. Durante años pasé horas y horas charlando con mi amigo Sergio Capín Barreda (Asturias) sobre este aspecto. Algo en lo que yo pasaba de refilón. No lo había vivido nunca, y para seros sincero, no lo contemplaba. Con él, tratando de entender su colombófila y sus dificultades, vive aislado en el Oriente Asturiano,  fui tomando una medida exacta de su dificultad y de este fenómeno que yo no he vivido porque en una suelta todas las palomas se dirigen al mismo lugar, Menorca. 
 Cuando en una carrera,  las palomas llegaban a Gijón, o al centro de Asturias, las suyas, ridículas en número, tenían que batirse el cobre hasta llegar a su casa, y las velocidades se transformaban en auténticos fondos. Aquello, a mi me sorprendía. Me gusta empaparme de otras colombofílias, con ello, relleno huecos, que a buen seguro me habían pasado inadvertidos. Resulta fundamental para la comprensión del juego.

Si algún mallorquín no se ha hecho todavía a la idea. Imaginaos volar con los ibicencos, soltar con ellos, y que cuando tus palomas, una inmensa minoría, tenga que separarse de un bando, que se va esparciendo por  las pitiusas,  en el caso de no haber acabado en algún palomar, tengan que afrontar el último salto, absolutamente solas. En mi opinión, esto supone un salto de dificultad añadido. Y ya son muchos. Necesito, sin duda, mejorar el nivel de selección de mis palomas. Ese fue siempre mi objetivo.




Y llego el momento. Mis ojos, y los de mi dulce princesa, estaban preparados para la llegada de alguna paloma. Y así fue como sucedió. Sobre las tres horas y siete minutos "cayeron" del cielo, 5 palomas. Muy pocas pensé. Hacia dos horas que mis compañeros de club habían "cantado" paloma. En otras circunstancias, el tiempo de llegada no era malo. Lo que sucedió después, sí. Fue un goteo constante todo el día. Palomas volando, 6, 7 y 8 horas para un velocidad. En este tipo de carreras, las palomas, aprenden latín, pero su contador emocional comienza también su particular cuenta atrás.

Normalmente los Ibizas para mi son preparatorios. Suelo obtener un 70% de recepción  de media, pero las palomas en su mayoría vuelan entre 3 y 4 horas, 5 a lo sumo. Esta vez, no fue así. La inmensa mayoría, voló, y voló mucho.

Con los últimos rayos de sol del día, fui arreglando mi particular batalla, finalizando  con un 42 de 63. Las buenas noticias es que las palomas recuperaron muy bien. Magnífica señal. 
Al día siguiente, el panorama se presentaba negro, muy negro. Todo el día viento en contra fuerte. De hecho, testeé una bolla que te da información en tiempo real, y la media todo el día fue de algo más de 8 metros por segundo, unos 30 kmh. Hasta casi el medio día no apareció la primera. De hecho, fueron dos juntas. Y aquello se convirtió en un goteo. Llegaron 8 en total. Me sorprendieron gratamente.



 Acabé la suelta  con un más que lustroso 50 de 63. La última llegó de noche, sobre la bocina, una hembra que el año anterior había volado Marbella.

Mi resumen. Las palomas iban cortas de sueltas, pero suficientes para el reto. Su preparación, sobre los parámetros habituales. Estaban muy bien. No me puedo imaginar volarlas en una suelta de estas características sin una preparación adecuada.
Volví a sentirme colombófilo, y que más puedo añadir, veo a las palomas en muy buenas condiciones.  Esa  sensación, es la que  busco cada temporada. Lograrlo me pone en modo on fire.

Esta semana, toca descanso. Ya os iré contando la próxima aventura.



PabS.

miércoles, 28 de febrero de 2018

Aquellos maravillosos pioneros.

  Tras semanas dedicándome en exclusiva a mi historia, que por cierta, cuenta ya con miles de lecturas, retomo la dinámica de lo que ha sido este blog durante casi dos años.
 Este fin de semana pasado, tuve suelta desde Consell (Mallorca) y desde Formentera. Ya os contaré que tal me fue. Lo que sí puedo adelantaros es que para volar en las condiciones actuales, uno necesita mayor selección si cabe. Muchas variables han cambiado, y la dificultad es máxima. En breve os daré mi punto de vista, pero esto es un reto en toda regla. Quizá pueden ser las mismas distancias de siempre, misma geografía, mismas palomas, mismo mar Mediterráneo, pero con otras condiciones muy diferentes, que hacen de la carrera,  más compleja.
Hoy os acerco un relato de 1887, cuando en Mallorca, los pioneros, aquellos entusiastas con una pasión sin límites, daban rienda suelta a su particular forma de abrirse camino. Cuando uno lee apasionadamente lo que el texto nos narra, yo al menos, me sumerjo de lleno en aquellas aventuras colombófilas, donde una simple marcada de 50 km podía ser un gran logro. 
Los comienzos son siempre difíciles pero no me negaréis que en ese contexto, la envidia y la mala leche, no podían prosperar.¿Qué tenía aquella gente? Ilusión, sin duda, una enorme ilusión. Mi respeto por todos ellos.

Disfrutadlo. 




PabS.

jueves, 22 de febrero de 2018

Decimoséptima parte. Fin de la historia.






  Una vez finalizada la temporada, lo mejor para mi, fue sin duda alguna, darme de baja del puñetero grupo de WhatsApp del club y descansar unos meses de todo aquello.  Sí, estaba decepcionado, pero también sabía, que el tiempo lo cura todo. En eso tenemos mucha experiencia los colombófilos. 
El verano pasó, y ya nos acercábamos al último trimestre del año, momento en el que se realizan los preparativos para la campaña. La época estival suele ayudar colocar todo en su sitio. Aprovechamos para lamernos las heridas, y a pesar de que mi decisión de tomarme  un año sabático era firme, a medida que el calor iba desapareciendo, mis sueños en forma de pluma, comenzaban a despertar de su  letargo. Dormir el "mono" por las palomas es una labor para gente con las ideas muy claras.

Para esta temporada 2018, Pedro, en un previsible giro de tuerca más, decidió que la fecha para entregar la relación de palomas a volar y a pagar sería el 15 de Noviembre de 2017, con todas las palomas pasadas con chip por el reloj. ¿El 15 de Noviembre? ¿de verdad? Ni Mallorca a pelo, ni historias. El día 15 de Noviembre yo no estoy pensando ni en la temporada. 
Con ese panorama, comenzaba a practicar la colombófila que Pedro quería que yo y otros ejerciéramos.  Pues no, dije basta, hasta aquí hemos llegado. Un club dirigido por ricos que sólo piensan en ellos, y que obliga con normas estúpidas, pues no, después de todo lo que había sucedido durante los dos últimos lustros, fue la gota que colmó el vaso.
  Unas semanas antes de que la fecha 15 de Noviembre se marcara en el calendario, Pedro organizó  una comida con algunos de sus más allegados. En el desarrollo de la misma, soltó que él pensaba dar de alta 80 pichones más allá de ese 15 de Noviembre.¿Queeéeee? Uno de los comensales, contrariado, le marcó rápidamente. ¿La fecha es para todos, no?. Como podéis comprobar esto hace mucho tiempo que se había convertido en el cortijo de unos pocos.
 Otro socio, hizo como yo, decidió no volar este año por ese célebre 15 de Noviembre. Sucedió sin embargo, viendo que éramos tres los que habíamos tomado la decisión de  no volar este año, que a éste en concreto finalmente se le dejo entregar la lista en pleno mes de Enero de 2018 y no el 15 de Noviembre. Pudo hacer entrenos, cribar palomas. Pedro, a ojos de todos los demás, le había dado permiso. Como entenderéis la gente no es tonta, otra cosa es que callen.
  Por mi parte, ya tenía suficiente. Solicité la baja de mi club, sin más. ¿Unos sí, otros no?,pero, ¿qué es esto? 
Realmente no sabía que iba a hacer. Si tomarme un año sabático, volar en el Club vecino de Ciudadela, ni idea. Estaba cansado de tanta norma. La colombofíla necesita buenos colombófilos no normas que nos ahoguen. 
Todo esto que escribo no es algo que sólo viera yo, pero a la gente le cuesta un mundo salir de su zona de confort, porque si sales, acabas siendo un raro, un conflictivo, y es mejor, mucho mejor no salir del rebaño, eso seguramente deben pensar. Eso sí, te reconocen e idenetifican cada uno de estos párrafos, pero lo hacen en privado. En público, prefieren callar. No, no es mi estilo.No soy así.
  Me resulta increíble haber sido antorcha de una colombófila que vivió toda su historia en penumbra y pagar un precio tan alto por nada. ¿Por qué?¿Por escribir en un blog?

Al mismo tiempo mi amigo Loren, que se había encargado del reloj del Club los últimos años, decidió tomarse un descanso. Quería desconectar de esa labor tan desagradecida e ingrata. Y esta decisión, muy meditada por él, y muy personal, fue entendida por el club como alguna estrategia mía. ¡Lo que me faltaba por escuchar por dios!
Realmente parecía que esta gente lo entendía todo al revés.
 Loren comenzó a sentir  miradas, comentarios y estupideces de unos compañeros, que mostraron su cara más verdadera, una que Loren conocía, pero sólo cuando los protagonistas eran otras personas, gente como yo. Su decepción fue  grande, mayúscula me atrevería a añadir. Y en un momento determinado, me confesó que ahora me entendía perfectamente. Una cosa es verlo desde la barrera, otra estar en el ruedo. ¿Qué había hecho mal Loren para merecer ese trato? Absolutamente nada.
Él mismo podría empuñar la pluma en estos momentos y seguir con el texto, y contaros mil situaciones esperpénticas vividas los dos últimos meses, pero al final, cada uno vive su propia historia.
  Con ese panorama, Loren recordó un comentario mío, tan sólo, unas semanas atrás, en el que charlando, le apunté la posibilidad de irme a volar al Club de Ciudadela, y pensó,  ¿por qué no? e hizo suya la idea, y es entonces cuando a mi se me enciende una luz, y valoro la posibilidad de volar allí también. 
Lo que no sabía, es que algunos de mi ex-club, los de siempre, ya habían movido ficha para que esto no sucediera, al menos no en mi caso. Lograr que un compañero de afición no volara sus palomas, cuando te llamas Pablo, es visto como una gran victoria por algunos. Vivimos en un mundo de estupidez supina.

En el club de Ciudadela tengo buenos amigos, pero jamás de los jamases me hubiera imaginado una negativa por parte de otros que ni tan siquiera conozco. Podía entender el viejo juego de la rivalidad de pueblos, lo típico de villa arriba y villa abajo, pero impedir que un compañero tuviera que renunciar a la afición, por el hecho de escribir en un blog y por publicar sus experiencias y resultados. No, aquello me llegó al corazón. ¡Qué bárbaro!
  Hubo, al menos, tres personas que se negaron en rotundo. ¿Las razones de semejante negativa? Fueron incapaces, ante la incredulidad de los presentes, de esgrimir una sola de ellas, porque simplemente, no la había.Vergonzoso.
Presionaron, y amenazaron con marcharse si a mi se me daba de alta, y lo consiguieron. Sentí vergüenza ajena. Resultaba más que obvio que tras esa negativa, había alguien de Mahón detrás de aquella oposición. Lo tengo claro.
  Vayamos por partes. El primero se llama Ramis. Hablamos de un colombófilo sin resultados de ningún tipo, desconozco si tan siquiera ha marcado de la península en alguna ocasión, pero esto es lo de menos .¿De dónde procede esa rabia?
Retrocedamos un par de años para entender su postura. Me llaman desde Mallorca, porque se iba a celebrar una subasta de un gran colombófilo mallorquín, Sion Mut, y un socio de Ciudadela les había llamado para pujar por una paloma. Me preguntan si le conozco y si es de fiar. Mi respuesta es que no sé quien es, pero que si está interesado en una paloma, no habrá ningún problema. 
El caso es que Ramis en esa conversación con este mallorquín, aprovechó para ponerme de vuelta y media. ¡Qué fácil es hacer eso! Mi sorpresa fue mayúscula, porque ni le conocía, pero no me sorprendió porque es el deporte oficial de la isla.
Más tarde me entero, preguntando por el tal Ramis,  que éste es amigo de Juan Antonio Benejam (a éste lo dejo para el final), y comienzo a cerrar el círculo.  Éstos, son del tipo de personas que si tu amigo piensa rosa, ellos piensan rosa, incapaces de formarse su propia opinión. Le tomé la matrícula y a otra cosa.
  Años más tarde mi amigo Toni Salord viene a Mahón a soltar las palomas del Club de Ciudadela, y lo hace acompañado de un tal Ramis. Habíamos quedado para ver la suelta y charlar un rato. Me lo presenta, y no, no puedo reprimirme. De forma educada, le mostré los whatsapps, y le afeé su conducta. ¿Cómo puedes hablar tan mal de alguien sin conocerle? ¿Su reacción? Tierra trágame, y sus mejillas, ciertamente sonrojadas. Pasó un mal rato. No quise hacer aquello más grande, pero yo voy de cara, y quise aclararlo. Entiendo que esa situación le sentara a cuerno quemado, pero uno debe ser responsable  de sus actos. Y él lo hizo mal.
Esta y no otra fue la razón de Ramis para evitar mi entrada. Bueno, esto, y la enorme presión que  Benejam ejerce por detrás.

Luego está Camps, siempre él. Un colombófilo que en su día tuvo muy buenos resultados y que desde hace lo menos 13 o 14 años se arrastra por la colombofília, y con él pretende hacerlo al resto de los integrantes de su Club, que por otra parte, sorprendentemente, se dejan. Lo curioso de Camps es que estuvo hace uno años en mi casa, y yo en la suya. No le he vuelo a ver, y ha sido el que más oposición ha mostrado, influenciado por alguien de la isla.
 El año pasado le cogí una paloma y con motivo de su devolución charlamos más de media hora sobre palomas. A mi esta bipolaridad de algunos me deja a cuadros.

Y por último, tenemos a su presidente, Biel. Con él que hablé hasta en dos ocasiones por teléfono para darme de alta. No le conocía. ¿Qué me encontré? Un hombre cansado, que no le apetecía dar de alta a nadie, no sólo a mi, a nadie, Y eso a pesar de que su club esté herido de muerte, más dormido que despierto. 
 Colombófilos que me recuerdan a lo que sucedía en Mahón allá por el 2002. Sin energía, asumiendo su destino. Año  tras año, temporada tras temporada, perdiendo el 80 ó 90 % de sus palomas antes de que lleguen los penínsulas. 
Las conversaciones con Biel para entrar a formar parte de Ciudadela discurrieron dentro de la normalidad, salvo por un pequeño detalle: Me engañó. De lo contrario, no me habría expuesto a tal linchamiento. Eso no le gusta a nadie.
Si desde el primer momento hubiera sido claro conmigo, pero no, no lo fue. Llego el día y se inventaron una votación para no dejarme entrar. De hecho esa supuesta votación como tal, la habrían perdido de haberse efectuado.  La tensión se podía cortar con un cuchillo, porque los había que no entendían que no dejaran a un compañero darse de alta en su Club. De hecho, los hubo que sintieron vergüenza por aquel esperpento.
 Finalmente tuvieron que jugarse la carta de amenaza. La de si él viene, nosotros nos vamos. Yo tampoco quería eso, claro que no. Soy de los que piensa que cuantos más mejor, y si además los mejores vienen a mi club, mejor todavía.  Finalmente mis defensores tuvieron que volver a  filas. Habían ganado los "malos".
  Todo esto tenía lugar en un club que se está muriendo, donde hacen falta socios como el hambre y sobre todo,  romper con el pasado, tratando de emular  lo que en Mahón está sucediendo.  Gente como Pepe de Ciudadela,  con ganas de romper a pana, como Salord, años y años luchando contra molinos de viento. Lito, Tomeu. Sí, allí hay gente que les gustaría volar de otra manera, pero  se ven lastrados por la mentalidad de otros, que llevan amargados décadas, atrapados por el barro, y lo peor, muy a gusto en él, sin ganas de salir. 
  Obviamente no asistí a esa reunión, porque no fui invitado, con gusto lo habría hecho, y si me hubieran dejado, me habría podido explicar, y a buen seguro, defenderme de tanta difamación e injusticia. 
  Había quedado con Biel, el presi, que al finalizar la reunión, éste me llamaría para darme la noticia, del signo que fuere, porque yo tenía que mover ficha en otro club. El tiempo se acababa, estábamos a finales de Diciembre y había que entregar los censos. No volví a tener noticias de él. La educación brillaba por su ausencia. Le envié un WhatsApp agradeciéndole su "hospitalidad y educación". Caray con la gente.
  
  El problema de raíz, no es ya, la mezquindad de unas personas a las que no conozco. Tampoco el origen de esa resistencia, aunque con esto último puedo hacerme una idea. No,  el mayor problema fue, que en los Estatutos del Club de Ciudadela, el menos esos que estaban redactados  en el mes de Diciembre, que fue cuando quise darme de alta, no consta por ningún lugar que se tenga que realizar una votación, es más, lo que hicieron, tras su lectura, es absolutamente ilegal
  Asesorado por la Federación Balear de Colombófila, mi Federación, la de todos, le fui dando forma a aquello, y estos días he decidido demandarles. ¿Gano algo con ello? Pues no, pero me da rabia que esto quede así. Uno debe defender sus derechos, y no dejarse pisotear, y más cuando sabes a ciencia cierta, que lo han hecho mal.

  Tras eso, traté de darme de alta en un Club de Mallorca. La Palmesana, y ahí sale otro que se niega en rotundo a que me acepten.¿Queeeee´? Me pregunto,  ¿Pero que está pasando aquí? ¿Un complot?, pero ¿donde está la cámara oculta? No, no salía de mi asombro.
Resulta que la persona en cuestión, un tal Arnau, está en contacto directo con alguno de Ciudadela, y con aquel socio de Mahón que el año anterior me había robado una paloma en el club. Todo iba cuadrando. Las mentiras repetidas por muchos, llegan a hacer daño.
Mi amigo David, presidente del Club La Palmesana, decide dimitir ante tanta incongruencia e injusticia, y algunos compañeros de ese Club se ponen en contacto conmigo por privado, expresando su vergüenza y lamentando la situación.
Arnau tampoco pudo dar una respuesta razonada de tal negativa. Bueno sí, una: "Por sus huevos", llegó a decir.
Personalmente sentí decepción, no sé, tristeza, de ver como determinadas personas ejercen su poder de una forma tan mezquina y sin justificación alguna.

Esto me recuerda la entrevista que se me hizo en la web de la
Federación Balear de Colombófilia, donde di mi visión de la colombófila Balear, todo opiniones, argumentadas, pero opiniones personales al fin y al cabo. Libertad de expresión, señores, sin más.  Yo vivo la colombófila de una forma muy apasionada, sin acritud, sin maldad, la vivo como la siento. Soy una persona que camina derecho, de las que te puede fiar, de la que dará la cara por ti, de los que, sin duda, te ayudará, como he hecho infinidad de veces con muchos colombófilos de Mallorca y Menorca y de otras comunidades. Y las opiniones, son eso, sólo opiniones. Ojalá hubieran más, y diferentes. Todo ello enriquece. El que no lo vea así, para mi, tiene un grave problema de difícil solución. 

 Tras tan sorprendentes  jornadas,  que a día de hoy, todavía trato de asimilar, finalmente, a través de unos amigos, encuentro cobijo en el Club de Binissalem (Mallorca), a los que tengo que agradecerles enormemente su hospitalidad. Me dieron de alta en su Club, y en el grupo de WhatsApp del mismo, y yo lo que vengo observando es un grupo de personas muy sano, con buen rollo entre ellos. Un club muy bien organizado con su presidente Guiem Martí a la cabeza.
 Mi mayor problema es que estoy a casi 150 km, y que cada enjaule me suponen 18 horas y claro, dormir allí, etc. Este año lo estoy haciendo así, el futuro ya dirá.

Podría alargar esta historia, pero creo que toca a su fin. El objeto de este texto, de este cuento, es que comprendáis que a veces las cosas solo parecen ser de un color, cuando en realidad son del otro. Inventar por detrás es gratuito, y no deja rastro. En cambio se van creando monstruos que no existen, y aquellas personas que en realidad construyen, iluminan y contagian ilusión al resto,  se ven abocadas por cuatro "mamones" a abandonar esta bella afición.

Antes de finalizar me gustaría hablaros de Benejam. Le he dejado para el final porque resume un poco el afán de ciertas personas por huir de la sinceridad. Cizañeros profesionales.
  En realidad, no tengo nada contra él, no soy tan superficial. Eso sí, como  colombófilo, y esto no es un secreto para nadie, probablemente sea de los peores colombófilos de la isla de siempre.  No estoy siendo sarcástico, aquí lo pensamos casi todos. Y sus resultados así lo confirman año tras año. Tiene, eso sí, una gran pasión por ellas, y a pesar de los mil batacazos que se da,  es capaz de levantarse una y otra vez, pero esto de las palomas, nunca fue lo suyo. 
 Su mayor problema sin embargo, no es ese, sino toda la mierda que escupe por detrás.Es de esos que debería cepillarse más a menudo los dientes. 
 Hasta hace dos meses, teníamos contacto. En Diciembre le cogí varias palomas de una suelta, se las comuniqué (como siempre hago), y se las solté, tal y como él me indicó. No le regresaron. De hecho, cada vez que le recupero alguna paloma, le comento que si quiere hacer algo,  mejor que cambie de línea de palomas. Cuando las veo aparecer por casa, ya sé que son de él. ¡No sirven, Benejam!, le suelo decir. Estás perdiendo el tiempo con esos animales. No había otra intención en mis comentarios que la de ayudarle.
 El caso es que como en tantas y tantas ocasiones que le he recuperado palomas, éstas no le regresaron a su casa. Estamos a 40 km de distancia, el otro extremo de la isla. Palomas entregadas, con el miedo en el cuerpo. Pues tras soltarlas, semanas más tarde llega a mis oídos que va diciendo por ahí, que se las he robado, que me las he quedado. ¡Vaya!. Aquí me dije...buuuuf...la gente está fatal. Me puse en contacto con él para aclarar semejante mentira, y me bloqueo el WhatsApp. Lo malo de todo esto es que Benajam se inventó esto para oficializar el enfado. Benejam hace lo que Pedro le pida. Lo malo, es que con esta forma de proceder, falló a un amigo, Loren. Los amigos no hacen eso.

 Más tarde comprendí todo. Para que os hagáis una idea, el año pasado Benejam si marcó una paloma de península fue todo. Está en una media de 4 ó 5 palomas por año, de un total de 200 que cría. ¿Por qué quería yo quedarme una paloma suya? Sé que en el Club de Mahón fue repitiendo esta cantinela, y también llegó a mis oídos que se rieron de él. En definitiva, una pesadilla en toda regla.
Lo peor, es que siempre que puede, aprovecha por detrás para hacerme daño. Creo que hay gente a la que no se la puede cambiar. 
No quería  olvidarme de Pep Sánchez de Lloseta, amigo íntimo también de Benejam. En un WhatsApp suyo que conservo y que me pasaron, se regocijaba en insultos hacia mi persona en un grupo. En fin, a todos estos, gente sin educación que repiten y repiten mentiras tratando de conseguir que se transforme en una verdad, a todos, los quiero lejos de mi.

  Y así, uno va despertando de lo que fue un sueño, uno colombófilo, uno muy grande. No sé, hay días, en los que sigo entrando en el palomar, y toco a alguna de mis campeonas, y vuelve a brotar en mi, quizás tan sólo, por unos segundos, toda la pasión que llevo dentro. En ese instante, te olvidas de todo.
 ¿Qué sucederá ahora? Pues no lo sé, de verás que no lo sé.
 La semana pasada volví a Mallorca a soltar mis palomas desde Consell (135km). Las lleve todas, 104. Fueron soltadas en 4 bandos. La cosa acabó con 92 en el día, y un buen  94 de 104 al día siguiente. Mi intención es tan sólo poder enjaular en el Marbella de este año, para poder disfrutar de una jornada inolvidable, que es para lo que luchamos los guerreros colombófilos. No hay más. De ello, si las fuerzas me acompañan, iré narrando las pocas sueltas que vaya realizando y las grandes dificultades a las que, a buen seguro, se van  a enfrentar. Ir sólo a Mallorca, semana tras semana , al margen de un gran sacrificio, está repleto de  dificultades.

Mi historia hasta Febrero del presente 2018 ya la conocéis. He tratado de ser sincero a rabiar. Algunos compañeros cercanos me echan en cara, porque la conocen de primera mano, que he sido muy condescendiente, muy light, más blando de lo esperado, menos Pablo. Quizá tengan razón, quizá sí,  pero es que mi intención fue únicamente contar una historia, la mía. Tal y como la he vivido y sentido. Sin aditivos.

Mi enorme agradecimiento desde aquí a Pedro Mir, y a otros como él, por conseguir que alguien que cambio el rumbo de una colombófila, que aportó energía nueva,  un simple apasionado por las plumas, haya acabado hastiado de tanta mierda.
 Sé, porque me lo han contado, que él está encantado con mi ausencia, entre otras cosas, porque de este modo, él se lo come, él se lo guisa. 
Si alguna vez logro desengancharme de esta pasión que son las palomas, mi mayor satisfacción será sin duda, la de alejarme de personas como él, y otras a las que he ido nombrando en esta historia.

Me apasionan las mensajeras, pero me molesta vivir una mentira. Y lo que Pedro está haciendo en la isla lo es. Decidir, suspender enjaules, manejar información que comparte en el último minuto, poner las parejas en postura y buscar su propio interés. Enjaular cuando le conviene. Trato diferente a compañeros de Club, y lo peor, poner a la gente en tu contra. Esto último, lo peor con gran diferencia.  Quizá a los demás les valga, a mi no. Si esta es la colombófila que ellos quieren, toda para ellos.

Para finalizar. Si me he atrevido a contar mi historia, a hacerlo sin miedo, y es una obviedad que no soy de los que  esconde nada, asumo que a alguno no le haya gustado, pero son tantas las mentiras clavadas por detrás, que llega un momento que uno debe decidir. Quizá no vuelva a volar nunca mas palomas en la isla, quizá este sea mi último año, quizá lo deje todo para siempre,...pero soy de los que muere de pie, no arrodillado.

No es ni la primera ni la última vez que esto sucede. Vicente Roca estuvo sin volar en el club de Mahón durante más de 7 años. Vicente podría contar muchas cosas que él también vivió, pero esa historia  es suya. Otros, simplemente abandonaron para siempre. 
En definitiva, el tiempo dirá...



PabS.

martes, 20 de febrero de 2018

Mi historia. (Decimosexta parte). Un mal año lo acaba teniendo cualquiera.



  Como decíamos ayer, por fin llegó la gran semana. Marzo del 2017. Me las prometía más que felices, pero mi peor pesadilla estaba a punto de tomar forma. Y  como es costumbre en estos casos, las semanas previas, uno tiene todos sus sentidos puestos en cualquier mínimo detalle. Todo es importante. La colombófila elevada al concepto de arte.

  Unos tres días antes del enceste, me doy cuenta que una de mis palomas tiene una sutil inflamación en el ojo. Me resultó sorprendente, porque tenía claro que las palomas estaban en un gran estado de forma. Me giro, y observo que otra presenta el mismo cuadro. ¿Qué está pasando aquí? Se me cayó el mundo encima. Los siguientes días, cada hora que transcurría había más palomas que presentaban idénticos signos. Herpes virus, o lo que fuere. El caso es que fueron cayendo una a una. El vuelo diario comenzó a resentirse. Todo se había ido a la mierda en el peor momento posible. Un escenario que no deseo ni a mi peor enemigo.

  Reconstruyendo el puzzle, constaté que el origen de todo esto lo hallamos unas semanas antes. A algunos compañeros les había sucedido lo mismo. Otros, no sólo les había sucedido, sino que además,  a la vista de otros, enjaularon palomas con esos signos visibles, y de este modo se inició una rueda. Mi sensación fue que aquel virus, como todo virus, las bajo, y para que negarlo, a partir de ahí, la temporada, en su recta final,  se torció. Mi trabajo se fue desvaneciendo.

Llegó el gran día, y tenía enjaule para Alcantarilla (520km) y Marbella(880km). Ya habíamos efectuado 5 de las 8 penínsulas. Hacía tres días que había detectado las primeras palomas con síntomas. Muchas habían ido "cayendo", pero el contagio transcurría en un desesperante modo cámara lenta. 
Las palomas en las manos por otra parte estaban estupendas, pero presentaban un ligero hinchazón en un párpado, y el vuelo, en su conjunto, se había resentido. Me planteé qué hacer. ¿Qué podía hacer? Decidí en última instancia enjaular aquellas palomas que no presentaran dichos signos, y así lo hice. Después de ese fin de semana, tan sólo quedaría una suelta. En realidad, estábamos acabando.

Enjaular en esa condiciones me recomía por dentro. Cuando enjaulo casi siempre, ya sé como va a finalizar la suelta. Se produce una simbiosis entre entrenador y pupilas. La experiencia te indica como van esas palomas a suelta. En mi caso, es así. Podría parecer una locura, pero no lo es. Naturalmente que no sabes a ciencia cierta como va a salir, a pitonisa no me alcanza, pero dispones de la experiencia del pasado y de cómo tienes las palomas, de tu propia confianza en tu trabajo, y esas sensaciones acaban por trasladarse en el resultado final. 
Y sabía, era plenamente consciente que no tendría un final feliz . Eso sí, desconocía la influencia del virus. ¿Hasta donde las limitaría?, ¿hasta donde iría mal? Y fue precisamente por eso, por lo que finalmente enjaulé, bueno por eso, y porque a veces no queremos ver lo obvio. Me faltaba experiencia en esas circunstancias. Y no enjaular, casi habría sido peor para mi cabeza. Si hoy me volviera a suceder, no enjaularía.

  En la suelta del 520km, enjaulé 5 palomas con muchísima experiencia, algunas de ellas palomas de tres años y a por su 7º península y con varios grandes fondos. Una barbaridad. Sólo llegó Asombrosa. La suelta en el club fue del 35%, y yo tenía un 20%, lo normal es que hubiera hecho 4/5. En cualquier otra circunstancia, debería haber sido así. Ahora ya sabía que la suelta reina no acabaría bien para mi. Me estaba desangrando, pero las cartas estaban sobre el tapete.

En Marbella había enjaulado mucha paloma. Y lo hice, porque mi objetivo era eso,  MARBELLA. Sin este episodio, estoy convencido de que el número de palomas marcado habría superado de lejos la docena, pero me quedé con las ganas. Marqué 8. Obtuve el mismo % del Club, lo cual ya de por sí es sinónimo de malo para mi. Esa es mi vara de medir. No fue un Marbella como el del año anterior, el día, el viento, ayudaron a que fuera una suelta del 20%. Si no hubiera padecido aquel virus, igualmente me habría inundado una sensación de desesperación poco entendible para los demás. No, no trabajo todo el año, para que aparezcan palomas de Marbella en el día. Yo quiero animales superiores. Mi decepción era doble.

Volviendo al momento de la suelta. Me sentí fatal, primero por las palomas y obviamente por mi mismo también. Selecciono pero lo hago con el colchón que me da la preparación. En esta ocasión, obligado por las circunstancias, fui incapaz de no enjaular. Y me equivoqué. Esto es lo que sucede cuando estás esperando un día en concreto todo un año. Mil cosas pueden suceder. Se torció todo. Una temporada que tenía pinta de maravillosa, acabó en una para olvidar. Me ahogué en la orilla, siendo un experto en natación.

Un virus de esas características si te cae en las velocidades, antes de empezar, o en un momento menos inoportuno, es subsanable, pero aquello fue como una bomba. Si en aquel instante, hubiéramos preguntado a alguien en la isla que mi temporada iba a terminar de aquella forma, nadie nos hubiera creído. Yo tampoco.

 Tras el doblete Alcantarilla/Marbella, al  repasar  las clasificaciones, sorprendentemente seguía yendo primero. Eso puede dar una idea de al ventaja que llevaba a mis perseguidores. Se me presentaban dos problemas. 
Las palomas ya no "estaban". Habían ido creciendo a lo largo de la temporada, dando el callo en muchas sueltas terribles. Tenía palomas muy cascadas, algunas llevaban dos Bazas del 16% y 20% en sus alas, y el palomar en conjunto no se había recuperado, no en cuanto al vuelo se refiere. El virus había bajado el estado físico de la colonia. 
Quedaba tan solo Almuñecar (770km). Precisamente ese año habíamos introducido un gran fondo más. ¡Vaya por dios! Y para más inri, la última suelta de la temporada solía ser terrible. Así que disponía de pocos efectivos, en proceso de recuperación (el virus siguió atacando a las que no enjaulé), y no tenía ni idea de cuando sería el próximo enjaule.
  Si de veras hubiera ido a por el Campeonato, no habría enjaulado mis mejores animales a Marbella, o habría enjaulado al primer Ibiza. No fui a este primer Ibiza porque sabía que iban a soltar con un huracán en el culo, como así fue. De hecho las palomas llegaron a más de 2000mm. Si algo soy, es consecuente. Trato de serlo. 
Si hubiera querido competir de verdad me habría dejado un buen equipo para la última suelta, pero aunque había sido fiel en mi modo de pensar, no lo fui tanto, en el sentido de que no aprendí del año anterior. No debí llevar el reloj al club en todas las sueltas de la temporada. Tendí mi propia trampa.

Quedaba una sola suelta,  y tenía un  desagradable mal sabor de boca por  todo lo  sucedido. Así que, al menos, tenía la posibilidad real de ganar, y con el paso de los días, acabe viendo las cosas de otro modo. Hay que levantarse siempre tras una caída. Necesitaba algún premio, algo que me recompensara. Volví a equivocarme, no debí enjaular tampoco en esa última carrera. Aquí, y es muy humano, no fui consecuente, y me dejé llevar por el impulso de un campeonato, que es cierto, tenía en la mano. Uno, que no había buscado, pero que de algún modo, me obligaba a enjaular.

La suelta se demoró al menos diez días. Me habría ido bien ponerlas al natural, pero ¿cómo saberlo?. A toro pasado, supe que Pedro Mir, las había puesto al natural para esa suelta, así que en realidad, hasta que el "hombre orquesta" no las tuviera en una postura adecuada, no enjaularíamos. Eso lo sé hoy. En aquel momento, no tenía ni idea. Sólo él, el que gano, y quizá algún otro, lo sabían. Lo de siempre.

La temporada, en cuanto a enjaules y suspensiones, había sido perfecta, porque la Federación había obligado a justificar eso excesos. Las subvenciones estaban encima de la mesa. De ese modo, el calendario se había cumplido escrupulosamente. El problema radicaba en que aquella última suelta no era Regional/Nacional, con lo que Pedro tenía barra libre para hacer y deshacer a su gusto. Como así fue. Su frase  en los días previos fue: "Vamos a buscar un buen día, vamos a acabar bien".

No hace falta que os explique que eso NO es colombófila. Lo comento, por si alguno, todavía albergaba alguna duda.

Llego el día, y mis palomas no habían recuperado el maravilloso vuelo que habían manifestado toda la temporada. Fijaos que sensibles pueden llegar a ser. 
La suelta fue muy complicada. Ideal para palomas no desgastadas, y con un estado emocional perfecto. Sólo llegó el 6% por lo que es deducible que el 94% no lo hizo. Marqué una paloma, pero al no ser designada, lo perdí todo. De haber sido designada,...fue un todo o nada. Y salió nada.
Pedro que había tenido una temporada horrorosa, hizo una buena suelta y acabó con un buen sabor de boca. Así, todos contentos. La información es poder.


Comprobé 77 palomas de península con los mejores % de la isla, y eso a pesar de haber enterrado una barbaridad de palomas en las dos últimas pruebas. Como dije recientemente, CINCUENTA Y DOS (52) palomas de gran fondo los dos últimos años. Nadie, ni de cerca ni de lejos, simplemente  se puede aproximar  a esos registros.
 Tenéis más información de aquella temporada en este post
http://plumanegras.blogspot.com.es/2018/01/trofeos-y-otras-cosas.html




Fue una pésima temporada para mi. Rescato, quizá, el récord de palomas marcadas en una única suelta en toda la historia menorquina desde Calpe (400km) y desde Marbella (880km), y varios títulos a nivel nacional como,  3º en el CAMPEONATO NACIONAL INSULAR DE MEDIO FONDO3º en el CAMPEONATO NACIONAL INSULAR DE SEGURIDAD3º en la COPA S.M EL REY
Estos trofeos, a pesar del batacazo final resumen lo bien que iba encaminada la temporada.



(Continuará...)




PabS.


lunes, 19 de febrero de 2018

Mi historia. (Decimoquinta parte). Volví a caer en la tentación.


  Retomemos la historia. Nos aproximamos con un rumbo cuasi imperturbable a sus coletazos finales. Aquella temporada 2016 dejo, sin duda,  algo más que un sabor amargo, para que negarlo. Comenzaba una lucha personal con la propia colombofília. Un conflicto que aun hoy sigue en liza en mi interior. Una cuestión que retumba en mis adentros: ¿Merece la pena seguir? Todavía suena el eco en mi cabeza.

El verano transcurrió, y parte de aquella frustración quedó en el olvido. El 2017 se presentaba todavía más definido en cuanto a mis intenciones. Visto que el panorama estaba perfectamente perfilado, y que el "hombre orquesta" ya no sólo hacía lo que quería, sino que incluso se jactaba de ello, no me quedó más remedio que redefinir mis objetivos y seguir la fila.
Marbella era mi horizonte, pero esta vez en serio. Sin historias, al menos eso pensaba yo en aquellos momentos. Aquella suelta bien me merecía seguir soñando.

Comencemos. A finales del 2016, mediados de Diciembre, debíamos entregar la lista con las palomas que íbamos a volar. Así que me fui a Mallorca con el mismo empeño y energías de siempre. Allí, como en cada Mallorca a pelo oficial, cené con unos amigos y charlamos de palomas hasta tarde. A la mañana siguiente,  Lluc me acompañó a soltarlas desde Inca. Lo hicimos de tres en tres. Se orientaban maravillosamente bien en pocos segundos. No recuerdo en estos momentos las cifras, pero el resultado fue muy bueno, por encima del 80%.

Ya en Enero, en el 4º o 5º Inca me reincorporé con el club. Y la historia se repitió como en un eterno y jodido bucle. Primer península y ya estaba situado en primer lugar en la clasificación. Otra vez, el ángel y el demonio charlaban conmigo, susurrándome cada uno de ellos sus propios planes,  asesorándome en mis próximos movimientos. No tenía dudas, o al menos, no creía  tenerlas. Mi objetivo era nítido: Marbella.

  Retrocedamos unos meses en el tiempo. En el año 2016, un colombófilo de Binissalem (Mallorca) me cogió una paloma en plena temporada y me llamó por teléfono para comunicármelo. Me la cuido, y se la entrego a Ignacio Ramos (nuestro comboyer) para que éste me la hiciera llegar junto a otras palomas de otros socios recuperadas en Mallorca. En las idas y venidas de Ignacio con motivo de los enjaules,  se produce un flujo de ida y vuelta de recuperación de animales. Debo decir que en tantos años de practica colombófila me han devuelto poquísimas palomas, pero alguna vez sí ha sucedido.
Nos comunican por WhatsApp que las palomas recuperadas están en el Club. Me acerco, y sorpresa. ¡Mi paloma no está!. Poco a poco, caigo en que no es un error. Alguien se la había llevado. Nunca más se supo. 
La verdad es que no monté en cólera. Las palomas perdidas no son santo de mi devoción. Negar lo contrario sería mentir, pero eso no quita que sintiera vergüenza ajena. Obviamente, si esto le hubiera sucedido especialmente a "otros", con nombres y apellidos, se habría montado una gorda. Al ser yo...
Sentí lástima, algo extraño rondaba por mi cabeza, como cuando sabes que  ya no perteneces a algo en lo que sí creías.
Con respecto a la paloma, tenía mis sospechas de quien podía haber sido, que se confirmaron en el 2017, cuando un socio, dando de alta sus pichones y pasándolos por el reloj, sonó el pitido de un osado y no esperado chip. A éste se le ocurrió pitar: Pablo, se podía leer en el ordenador. Paloma perteneciente a Pablo Suárez. 
La persona que me había ROBADO la paloma el año anterior, decidió aprovechar también el chip, pero cometió el descuido de ponérselo a un pichón de los suyos un año más tarde.
 ¿Qué hice? No, no hice nada.¿Conflictivo yo? No, para nada. Medí mis impulsos emocionales y las consecuencias de aquello, y no, lo cierto es que no me merecía la pena.  

Regresemos al corazón del capítulo de hoy. Seguían avanzando las sueltas de fondo, y todo iba como la seda. Las palomas estaban en modo mágico. Unos números asombrosos. Aquel receso de los años 2013 y 2014 ya estaba equilibrado. Disponía de un equipo muy potente. 
En el primer Ibiza me llaman desde Mallorca para decirme que en la suelta de Ibiza que habíamos realizado una semana antes, me habían recuperado un macho con herida de halcón, sin tras ala en las dos alas, y con una herida en el pecho ya con buena pinta. Y sí, efectivamente, la paloma resultó ser mía. Era un macho marcado de gran fondo del año anterior, que finalmente resultó ser el padre de Inesperada meses después.

Me dirigí al club porque teníamos enjaule. Ignacio había traído palomas recuperadas, y entre ellas estaba ese macho. Al llegar, pregunté dónde estaban las palomas recuperadas, y claro,  ese macho en concreto. La gente miraba para otro lado. ¿Queeeé? Un socio me lo había soltado en la misma puerta del club, ya con el día en modo noche cerrada, justo unos instantes antes de que yo llegara. 
 Resulta que ese socio me había dado unas anillas que le sobraban hacía dos veranos, y él, al no reconocer al macho, no se le ocurrió otra cosa que soltarlo. Sea como fuere, y fuera aquella justificación cierta o no, mi enfado, otra vez medido, fue mayúsculo. ¿Qué coño le pasa a la gente? Soltar una paloma que no puede volar de noche, sin trasala desorientada, ¡¡¡de noche!!!.  Si contara quien es, más de uno os llevarías las manos a la cabeza. A la mañana siguiente, afortunadamente el macho apareció en el tejado de mi casa. No se levantaba un palmo del suelo, de aquellas situaciones en las que te ves incapaz de darle una explicación convincente del cómo lo logró. Sucedió tal y como os narro. Guardo un video del estado del macho, recién llegado. Mi convivencia en esas circunstancias era para mi un suplicio.

 Aparquemos por un instante el desarrollo de este decimoquinto capítulo para incluir en él, algo que leí la semana pasada y que me viene que ni pintado. Leyendo mi "prensa diaria" me encuentro con esto en el foro de Márquez: 



Jusué y yo en la actualidad, simplemente no tenemos relación, ni buena ni mala. Cada uno a lo suyo. Respeto enormemente el amor que profesa por la colombófila. Luego, como todo, podré estar de acuerdo con él o no, pero soy de la opinión, que poder expresarse es algo que habla de la buena salud de una sociedad. Fijaos lo que pone en la fotografía. Resulta increíble, pero yo le entiendo perfectamente. Si Juanjo hubiera tenido mis resultados creo que ya no estaría volando palomas. Tal cual lo digo.
Mi opinión es que él debería poder compartir, y narrar aquello que le va pasando, ¿por qué no? Pues, a los hechos me remito, parece que aquí se impone la ley del silencio. Mi gran problema es que no sé callarme. Juanjo, en cierto modo es otro al que han ido arrinconando año a año.
 El problema de raíz, es que yo no observo nada malo en contar tus propias experiencias. Sin duda, enriquece expresarse en libertad.
En muchos de mis escritos, o en todos si queréis, puedo parecer pedante, ególatra y presumido, pero debéis tener en cuenta que están redactados con algo de sobrexposición, para que moleste a los que les pica. ¿Por qué? Por la sencilla razón que he venido aguantando mil y una putadas como habéis podido leer, y mi única forma de responder , ha sido esa.  Sacando brillo a mis innumerables éxitos. Sin faltar a la verdad, con sinceridad pero de cara. No como ellos. Y eso , es algo que ellos, detestan. ¿Quienes? Todos aquellos a los que he ido nombrando en esta historia.

Me vuelvo a desviar , vaya por dios. Prosigamos con el relato. 
La temporada, siendo sincero, tenía pinta de las de siempre, buenísima. De hecho superábamos el ecuador, con ya dos grandes fondos del 20%, y mis palomas estaban en un estado superior, de esos que anhelas cada principio de temporada. De hecho en el tercer Baza, que fue una suelta del 16%, por la tarde  del segundo día se corto. El viento giro a levante, viento de cara, y en esas condiciones resultaba dificilísimo marcar una paloma. Pues bien, me entraron tres palomas esa tarde. No llegó nada más en la isla. Estaban muy fuertes. Todo el trabajo estaba perfectamente calibrado. 

  Y así, de este modo, semana a semana, llegó la gran cita. La del enjaule de Marbella. Mi objetivo estaba intacto. Cargado de palomas, porque mis pérdidas habían sido las previsibles. Me había ganado el "bonus" de arriesgar más que nadie. 
A la mayoría les cuesta pasarlas de Mallorca e Ibiza. Al final todas las palomas están destinadas a perderse, pero el cómo, es sumamente importante.
Iba primero en todas las clasificaciones, y con las palomas creciendo en un maravilloso estado de forma. Nada, absolutamente nada, porque en el pasado no me había sucedido algo parecido, hacía presagiar lo que continuación estaba a punto de sucederme....

(Continuará...)



PabS.